La transformación y nuevas tendencias en el contexto Nacional y global y el grado de presión y exigencia creciente por parte de una sociedad cada vez más informada y consciente de sus derechos de ciudadanía, ha incrementado las complejidades y responsabilidades en las funciones de los dirigentes públicos. Ello ha hecho que se hayan incrementado iniciativas de reformas de las Administraciones Públicas en su deseo de transformar máquinas pesadas, opacas, lentas y burocráticas y con altos índices de corrupción para que sean instrumentos eficientes, transparentes, justos y eficaces como apoyo al desenvolvimiento social y económico de las respectivas sociedades.
De este precepto, no escapan, por su puesto, quiénes están al frente de los Municipios en su calidad de alcaldes, toda vez que son los directos responsables de aglutinar todas las fuerzas y estrategias para contribuir en ese desarrollo regional que exige a gritos la comunidad.
Es por esto, que para realizar o desempeñar un trabajo bajo criterios gerenciales, propios de la administración sin salirse del campo de la Administración Pública (dentro del cual se tiene en cuenta la gestión política y la administrativa); los Alcaldes deben enfrentar procesos de aprendizaje permanentes que los conduzca por un sendero o estilo de liderazgo visionario y transformador que les exige identificar sus destrezas, habilidades y competencias para realizar una mejor gestión y lograr resultados de alto impacto.
No obstante, no sólo se requiere esa disponibilidad y conciencia para iniciar por el camino de las buenas prácticas que lo hagan ver como un buen político o gestor público, sino que se requiere la identificación por parte de las demás personas, esto es la percepción que las personas tienen sobre la imagen de alguien, para entender, que sí se debe mejorar en ciertos campos donde no se es experto. Aquí es donde está la máxima. No es líder el que nace, sino el que se forma como líder. Es aquí donde toma sentido e importancia la investigación cuyos resultados nos disponemos a verificar en cada uno de los ítems descritos a lo largo del presente trabajo.
El sentido del desarrollo de la presente investigación, especialmente, en el Departamento del Huila, no es sólo por la presencia de la Escuela Superior de Administración Pública en dicho Departamento, sino por el número de Municipios (37) que representan una importante muestra para reflexionar sobre los resultados encontrados, no solo en donde se efectuó la misma, sino a nivel nacional, pues todos los municipios Colombianos, tienen las mismas características y normatividad en cuanto a gestión se refiere.
Es de advertir que sobre los Municipios Huilenses, no se cuenta con estudios similares que cuestionen, indaguen o reflexionen sobre las competencias directivas o estilos de liderazgo de quienes gobiernan los entes territoriales bajo la mirada de los liderazgos individuales o colectivos, a fin de detectar buenas prácticas de gestión pública, en los términos señalados en la Constitución Política de Colombia de 1991 y desarrollados en la Ley 489 de 1998 (Estatuto de la Administración Pública), congruentes con otros conceptos y disposiciones del orden legal que promueven un modelo de gestión de excelencia de acuerdo a un estilo de liderazgo público bajo la concepción de los gerentes de empresas o sector privado.
Al investigar específicamente sobre liderazgo, nos conduce a un extensa literatura aportada por diferentes autores que abordan diferentes definiciones que van desde entender los rasgos o cualidades de una personalidad, atributos con respecto a la posición que se ostenta y, las categorías de comportamientos, las cuales generan los denominados enfoques teóricos de los rasgos personales, conductista, situacional/contingente y el de escuela/Nuevo Liderazgo (Natera, 2001), entre otros. Así mismo, pretender delimitar o definir el estilo de liderazgo, entendido como “el conjunto de pautas habituales de acción de los líderes o sus diferentes orientaciones de rol” o “la naturaleza de la relación entre líderes y los seguidores, esto es si se trata de una relación democrática, autoritaria, manipuladora o de otro tipo” (Barber 1977: citado por Natera, 2001) o “ el modelo de comportamiento del líder en su interacción con otros actores relevantes” (Edinger, 1967: Citado por Natera, 2001) es supremamente complejo.
El reto constituyó en lograr obtener una aproximación de estos comportamientos de los alcaldes del Huila, mediante la elaboración de las encuesta tanto para el alcalde directamente estudiado, como para el segmento de la población que sería encuestada (Concejales) a fin de obtener datos que nos ilustraran tanto en su propio estilo de liderazgo como de la percepción que se tiene en el imaginario colectivo.
Siguiendo la misma línea, encontramos que el liderazgo es un tema estudiado en el sector empresarial desde diversas ópticas y en distintos contextos. No obstante, en primera década del siglo XXI (iniciada en la década del Noventa) se ha ido ganando terreno en lo que representa la visión del liderazgo que se basa en comportamientos específicos y medibles de los directivos, llamado competencias, en el entendido que los líderes no llegan a serlo porque haya nacido con una personalidad concreta o unos rasgos determinados, sino porque un directivo desarrolla el liderazgo a base de formación, aprendizaje y esfuerzo personal o pierde las mismas sino mantiene una actitud de aprendizaje y mejora personal.
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